10 consejos para bajar el colesterol malo

¿Tienes el colesterol alto y necesitas bajarlo?

No es ninguna sorpresa, si tenemos en cuenta cuántas personas tienen el colesterol alto en estos días. Para ayudarte a bajar el colesterol, enplenitud te ofrece 10 consejos que puedes poner en práctica hoy mismo.

Como en cualquier asunto relacionado a la salud, la dieta y el ejercicio son componentes primordiales. Lo que comes es condicionante para bajar tus niveles de colesterol, y esto es lo que veremos a en las próximas líneas.

Colesterol bueno y colesterol malo

Antes que nada, sería bueno que conozcas la diferencia entre colesterol LDL y HDL. Simplemente recuerda que el HDL es “el bueno” y el LDL “el malo”. Para ponerlo de un modo más “académico”: El HDL ayuda a conducir el colesterol fuera de los conductos sanguíneos mientras que el LDL permite que se deposite dentro de las paredes de tus arterias.

Actualmente, en los ámbitos médicos, el colesterol LDL es conocido como uno de los “asesinos silenciosos”, ya que va minando los conductos sanguíneos de forma lenta e implacable, y sin provocar sintomatología.  

 Una buena noticia es que tú puedes cambiar tu colesterol malo por el bueno. Ésta es la forma de hacerlo:

  1. Prepárate un buen sándwich con pan de harina de trigo o una pita con pavo magro y muchos vegetales frescos. Desecha los perros calientes, del salchichón de Bolonia y del salame. Todos éstos son alimentos altamente procesados y llenos de grasa y colesterol.
     
  1. El pescado, como el salmón, es bueno. Busca variedades de salmón rojo, que son muy ricos en ácidos Omega-3 (grasa buena). Además, la semilla de lino es otra fuente excelente de Omega-3.
     
  1. Evita los ácidos grasos trans. No sólo elevan el colesterol LDL, sino que pueden bajar los niveles de HDL. Aléjate de alimentos como la margarina, mantecas, y procesados que contengan aceite de soja hidrogenado.
     
  1. ¡Sí a las nueces! Aparte de las nueces prueba con almendras, avellanas, almendras anacardo, y pacanas. Las nueces son elevadas en grasas, pero del buen tipo. Además, usa mantequilla de maní natural en lugar de la clase común que contiene nocivas grasas trans.
     
  1. Limita los postres y trata de comer sólo aquellos saludables como el bizcochuelo blanco, galletas de harina de trigo, jalea, y yogurt helado dietético.
     
  1. Ingiere alimentos altos en fibra. Éstos son: pan de harina de trigo, harina de avena (cuáquer), frutas, vegetales, porotos y algunos cereales. Busca los cereales que en su caja digan “ayuda a bajar el colesterol”.
     
  1. Utiliza el asador. Si vas a hacer bifes o hamburguesas, cocínalas en casa y utiliza carne magra. Esta práctica evita la grasa y la carne sabe genial.
     
  1. Encuentra un nuevo aderezo para las ensaladas. La mayoría de ellos están llenos de ácidos grasos trans y colesterol. El aceite de oliva es bueno, y puedes agregarle vinagre o jugo de limón.
     
  1. Puedes excederte con las frutas y vegetales. Éstos no contienen colesterol y aportan muchos nutrientes y antioxidantes. Aquí van algunos: arvejas verdes, brócoli, coliflor, manzanas, naranjas, mangos, papaya, piñas (ananá), tomate, ajo, cebolla, espinaca, bananas, kiwi, etcétera.
     
  1. Evita las comidas rápidas como papas fritas y cualquier otra cosa de freído profundo. Estos alimentos elevarán tu colesterol hasta las nubes. Una recomendación: mantente alejado de las reuniones en locales de comidas rápidas.
     
  1. Consejo bonus: emplea especias como pimienta y orégano para agregar sabor a tus platillos.

Como ves, no hay que hacer nada del otro mundo para bajar el colesterol. Ahora, deberás sumar la actividad física. Caminatas, footing, natación, fútbol, o cualquier otro deporte. En poco tiempo, el colesterol habrá dejado de acecharte.

Ejercicios de tonificación

Junto con la dieta debes hacer ejercicio para activar la circulación de tus piernas. Andar, montar en bicicleta y hacer footing son actividades muy recomendables, además de tonificar de muslos y caderas. Los ejercicios de tonificación y musculación con pesas resultan asimismo muy eficaces para atenuar la celulitis. Puedes ver los ejercicios más apropiados en Gymhome .

Los masajes también son beneficiosos contra la celulitis. En cuanto a la ropa, no utilices vaqueros ni prendas muy ajustadas, ya que impiden una buena circulación y favorecen la retención de líquido en los muslos.

Los alimentos que combaten la celulitis comparten dos atributos: pocas calorías y excelentes propiedades diuréticas. La fresa es ideal para el estreñimiento y una sofisticada arma contra la piel de naranja. El kiwi y su arsenal de vitamina C alivia el estrés; además, tiene cualidades laxantes y su contenido en potasio favorece el equilibrio hídrico. La piña no tiene rival; ayuda a digerir las proteínas, acelera la reparación de los tejidos, elimina toxinas y líquidos retenidos, es antiinflamatoria… El pomelo funciona como un purificador; en ayunas media hora antes del desayuno acaba con las toxinas nocturnas. El hinojo es superdiurético y contiene dones similares a los estrógenos que equilibran los niveles hormonales. El apio planta cara al estrés y la ansiedad con su efecto calmante. La zanahoria oficia como el mano de la piel por su alto índice en betacarotenos. Procure tomarla rayada en ensalada y cruda entre comidas.

Consejos a tener en cuenta


Cafeína
Limite su consumo a 1 porción de bebida con cafeína por día (café, té, coca cola).

Alcohol
El alcohol favorece que aumenten los niveles de ácidos grasos en la circulación. Además de favorecerse la acumulación de grasa en los lugares donde menos nos gusta, también aumenta el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.

* Se recomienda limitar el consumo a 1 porción por día en mujeres y 2 para los hombres.

1 porción = 1 cerveza; 1.5 oz (45 ml) de whisky, ron, vodka y otros licores; 150 ml de vino

Mantenga una dieta baja en grasa saturada
* La grasa saturada, es la que encontramos en todos los productos de origen animal, como la carne de res, pollo, embutidos y lácteos.

* Prefiera cortes de carne de res magra, pollo sin piel y lácteos descremados.

Incluya suficiente fibra en su dieta.
Consuma al menos 2 frutas al día y 3 porciones de vegetales.
1 porción de vegetales es 1 taza de vegetales crudos o ½ taza de vegetales cocidos.

Controle el consumo de azúcar y “harinas refinadas”
* Sustituya el azúcar de mesa por edulcorantes sin calorías como el “splenda”, “equal”, etc.

* Prefiera las opciones integrales: pan integral, arroz, integral, pasta integral.

Evite consumir alimentos procesados,
altos en preservantes, colorantes o saborizantes.
Entre más natural sea su alimentación mejor.

Deje de fumar

Realice ejercicio regular
Haga el ejercicio parte de su rutina diaria. Dedique al menos 30 minutos, para realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada, por ejemplo caminar, bailar, trotar.

No deje que el estrés le controle.
Haga la relajación parte de su rutina diaria!!

Estas estrategias le ayudarán a eliminar toxinas de su organismo y a reducir la acumulación de grasa, los cuales se consideran como los principales contribuyentes al desarrollo de la celulitis.

La alimentación intuitiva, una opción saludable para bajar de peso

Basada en “escuchar” al cuerpo más que en imponerle dietas, esta nueva tendencia en adelgazamiento y alimentación ofrece, según algunos estudios, mejores resultados que las dietas hipocalóricas. Se trata de alimentarse sólo en la medida en que se necesita, y no por razones psicológicas o sociales, como el estrés, para compensar frustraciones, u otros motivos.

Investigadores de la Brigham Young University (en Provo, Utah, Estados Unidos), coordinados por Steven Hawks, han realizado un estudio que concluye que la alimentación intuitiva da mejores resultados a la hora de adelgazar y disminuir el riesgo cardiovascular que someterse a dietas hipocalóricas. Dicho estudio ha sido publicado en el “American Journal of Health Education”.

La alimentación intuitiva intenta atender únicamente a lo que el organismo demanda en cuanto a alimentación, tanto en cantidad como cualitativamente. Es decir, no somete al cuerpo a ningún régimen que restrinja la cantidad de calorías ni el tipo de comida. Aunque esto no significa, por supuesto, que se pueda comer libremente todo lo que a uno le apetezca, sino sólo lo que necesita.

La clave radica en aprender a controlar la sensación de hambre, y comer sólo cuando se tiene y hasta saciarla. El organismo tiene mecanismos biológicos para regular el hambre y la saciedad, centralizados en el hipotálamo, que recibe impulsos de diversas partes del cuerpo: estómago, nivel de glucosa, de lípidos, etc. En función de esas informaciones, se genera la sensación de hambre o de saciedad.

En la alimentación intuitiva hay que aprender a reconocer el hambre fisiológica y saber separarla del hambre “psicológica”, es decir, la apetencia por comer derivada de factores como la ansiedad, la depresión, el aspecto apetitoso de ciertos alimentos, sus olores y sabores, la sensación placentera que se siente al comerlos, normas sociales, costumbres aprendidas en la infancia, etc.

Así, para practicar esta “dieta intuitiva” debemos aprender a escuchar a nuestro cuerpo y desarrollar una nueva relación con la comida. No hay que comer por otros incentivos, como los sociales (en una boda hay que comer de forma exagerada, aun después de estar saciado), emocionales (como porque estoy triste o ansioso, aunque no tenga hambre), u otros (el helado de fresa está buenísimo y no puedo resistirlo).

Lo anterior no es tan fácil como pueda parecer. Requiere seguir un método, tiempo y esfuerzo. Y cambiar muchas costumbres poco saludables. Pero, desde luego, es una alternativa interesante a las clásicas dietas. Tanto los creadores de la teoría como diversas entidades (Universidad de California, University College London, Universidad de Hull…) han valorado el método, que ha salido airoso de la comparación con las dietas restrictivas de calorías.

Podríamos concluir que la alimentación intuitiva no es algo revolucionario, pero sí un nuevo método a tener muy en cuenta.

Comer por estrés


El aumento de estrés provoca subidas importantes de la hormona grelina, que nos protege contra dicho estrés pero aumenta, a la vez, la sensación de hambre. Y, al parecer, también se da el mecanismo inverso: si se pasa hambre aumenta el nivel de grelina y estamos más protegidos contra el estrés.

La grelina es una hormona relacionada con el apetito y el crecimiento, pero también con el nivel de estrés, ya que al elevarse dicho nivel aumenta igualmente la concentración de esta hormona, que nos protege del estrés y sus efectos cuando se hace crónico: la ansiedad y la depresión.

Esta relación entre estrés y obesidad, que se sospechaba desde hace mucho y ha sido objeto de numerosas investigaciones, se ha visto perfilada gracias a un interesante estudio realizado por científicos del Centro Médico de la Universidad Southwestern de Texas, en Estados Unidos, y publicado por “Nature Neuroscience”.

En dicho estudio se limitó la entrada de alimentos a un grupo de roedores durante diez días, lo que hizo que se cuadruplicaran sus niveles de grelina. Con ello, presentaron menos síntomas de ansiedad y depresión que el grupo que tuvo libre acceso a la comida, síntomas asociados a situaciones de estrés. Los investigadores afirman que esto demuestra que la hormona del hambre podría funcionar como antidepresivo y ansiolítico.

Para Jeffrey Zigman, profesor de medicina interna y psiquiatría en la mencionada universidad y uno de los autores del trabajo, la grelina no sólo se encarga de transmitir al cerebro la sensación de apetito, sino que también coordina la respuesta ante el estrés y tiene un papel importante en el humor. Según las conclusiones de esta investigación, si se consiguiera bloquear esta hormona, se anularía la sensación de hambre en el cerebro pero se causaría un aumento del nerviosismo en el individuo.

Una consecuencia más importante, por lo que respecta a nuestro campo de intereses, es que una situación de estrés prolongado en el tiempo produce una elevación de la grelina, como mecanismo de defensa ante ese estrés, pero tiene como efecto colateral e indeseado una elevación de la sensación de hambre. De ahí la conocida relación entre estrés y obesidad, que respondería a la idea popular de que hay gente que come “por nervios”.

Por ello, si tenemos un problema de obesidad o sobrepeso y percibimos que en ocasiones comemos de más en situaciones de estrés, sería conveniente que intentáramos evitar dichas situaciones en la medida de lo posible: cambio de trabajo, cambio de actitud frente a determinados problemas, técnicas de relajación, psicoterapia… Nuestra salud física y psíquica nos lo agradecerán y el esfuerzo, a buen seguro, compensará.

Por otra parte, Michael Lutter, otro de los autores de la investigación, afirma que estas conclusiones podrían ser relevantes en el estudio de ciertos desórdenes alimenticios, como la anorexia. Estas personas, si están sometidas a un gran nivel de estrés, podrían liberarse de parte de sus efectos evitando la comida. El aumento de grelina producido por el hambre les protegería así de los efectos de su estrés.

Menú de dieta para engordar en una semana

Engordar en una semana es muy difícil (lo mismo es para adelgazar), ya que el organismo requiere de cierto tiempo para similar los cambios en el metabolismo.

Pero de todos modos, en unas semanas se pueden ganar algunos valiosos gramos gracias a una dieta rica en proteínas y carbohidratos, y baja en grasas, complementada con ejercicio cardiovascular y suplementos vitamínicos como la creatina.

Aquí, una propuesta de menú para subir de peso en una semana:

8 a.m.

4 huevos duros enteros, 2 panes integrales de caja con mermelada, 1 vaso de jugo naranja y un vaso con leche, multivitamínico, 1 gramo de vitamina C.

11 a.m.

Licuado de proteína en polvo y un plátano.

2 p.m.

1 sándwich doble de pollo con queso panela y una manzana.

5 p.m.

Entrenamiento por la tarde.

6 p.m.

Un sándwich de pollo con pan integral.

7 p.m.

Bebida para después de entrenar, con suero de leche en polvo, carbohidratos en polvo (o jugo de uva) y agua.

10 p.m.

Bistec de res con papas, sopa de pasta y algunas tortillas de maíz, agua de frutas y 1 gramo de vitamina C.

Esta régimen está diseñado para una persona de aproximadamente 80 Kg. Si pesas menos (que es lo más probable) reduce la cantidad; y si pesas más, haz lo contrario.

Esta dieta requiere que tomes mucha leche, pero si te afecta el estómago puedes optar por la leche Parmalat.

4 consejos para engordar (II)

Ya adelantamos las 4 primeras claves para engordar, si bien no de forma muy repentina, pero sí de forma paulatina y equilibrada.

Si quieres aumentar de peso en poco tiempo te recomiendo que sigas con estos 4 consejos, que recomiendan el consumo de alimentos calóricos y suplementos dietéticos. Recuerda siempre consultar con tu médico, ya que una dieta rica en calorías o el abuso de medicación no pueden ser nunca una solución saludable.

1. Consume alimentos que abren el apetito, como patatas, nata, la mantequilla, comidas con harinas de trigo y azúcar. Para aumentar de peso, consume pan con tus comidas, al menos 200 gramos al día.

2. Consume alimentos ricos en calorías como arroz, cereales, salsas, sopas y guisado. Puedes sumar el consumo de carnes rojas y pescados, ya sea a la plancha o rebozados al horno.

3. Consume suplementos dietéticos para acelerar los efectos de las comidas y el ejercicio físico, estos te ayudarán a generar músculo y absorber los nutrientes, pero recuerda consultar con el nutriólogo cuál es el más indicado para tu dieta y no te sobremediques. Los suplementos más eficaces para subir de peso de forma sana son las proteínas en polvo la creatina monohidratada, alga spirulina y maca.

4. Finalmente acompaña el proceso con un aumento en el consumo de frutas y verduras, que aportan nutrientes esenciales y regulan la absorción de grasas en el organismo.

FANGOTERAPIA, NUTRICIÓN PARA LA PIEL

El lodo, rico en minerales, se emplea con fines estéticos y medicinales desde épocas muy remotas, ya sea para eliminar imperfecciones en la piel o para relajamiento corporal. Su uso recibe el nombre fangoterapia, y cuenta con muchos adeptos debido a los resultados que ofrece. ¡Conozca esta técnica y aproveche sus cualidades!

La tierra es un elemento con múltiples bondades que proporciona al ser humano la posibilidad de cultivar gran diversidad de plantas y criar animales de todo tipo para su sustento; también es materia prima en la elaboración de productos tan diversos como cerámica, ladrillos o vidrio, de modo que en cualquier rincón de nuestra existencia podemos encontrarla y darnos cuenta de que sin ella, simplemente, no podríamos existir.

Empero, sus generosas virtudes no se detienen ahí, ya que el hombre también ha encontrado que ciertos tipos de arcilla mezclados con agua, y ocasionalmente con vegetales o algas, forman distintos barros medicinales que permiten reforzar la salud de la piel, su belleza y juventud. Todo este conocimiento ha permitido el surgimiento y evolución de la fangoterapia, técnica muy en boga en nuestros días gracias a su uso en centros de belleza y spas.

Hay que decir que el uso del lodo no es nuevo, ya que hace por lo menos cinco mil años los médicos egipcios lo aconsejaban para el tratamiento de inflamaciones, heridas cutáneas y deformaciones reumáticas, e incluso aprovechaban las propiedades antisépticas (elimina bacterias que generan infecciones) de ciertas arcillas para embalsamar (preservar de la putrefacción) el cuerpo de los muertos. Por su parte, el médico griego Hipócrates utilizaba el fango para aliviar dolores abdominales y reducir la inflamación generada por distintos padecimientos reumáticos, siempre con éxito notable.

La clave está en los minerales
Nuestra piel es la barrera natural con que contamos para hacer frente a las adversidades del exterior, por lo que, en gran medida, su buen estado es responsable del bienestar general de todo el organismo. Las agresiones que sufre diariamente son de diversa índole, pero a grandes rasgos podemos clasificarlas en:

Ambientales. Es el caso de radiación ultravioleta proveniente del Sol, contaminación ambiental y clima.
Orgánicas. Entre éstas se cuentan el estrés, cambios hormonales y enfermedades.
Cosmetológicas. Sobresalen el uso de productos de belleza que irritan la piel o que son empleados en forma errónea (dormir sin retirar el maquillaje del rostro es buen ejemplo).
Para que la piel sea librada de los embates de sus enemigos deben seguirse medidas de higiene general, como baño diario y limpieza de cutis todas las noches, pero también es de gran utilidad proporcionarle elementos hidratantes y nutritivos que compensen la pérdida de minerales y oligoelementos (metales que se encuentran en el organismo en pequeñas cantidades, como silicio, níquel, cromo, litio, molibdeno o selenio), hecho que puede deberse a pequeñas fallas en la alimentación o a que la intensa rutina laboral y estrés disminuyen las “reservas” de nutrientes de manera paulatina y casi imperceptible.

Es precisamente aquí donde la fangoterapia puede desarrollar todo su potencial en beneficio de salud y belleza, pues aunque la composición del barro utilizado varía de acuerdo a las características de su lugar de origen (lodo marino o proveniente de fuentes termales), todos tienen como factor común aportar importante número de minerales fáciles de asimilar por la piel del cuerpo o cutis, tales como hierro, calcio, potasio, silicio, magnesio, plata o cobre, pero principalmente:
Azufre. Es un elemento que favorece la pigmentación (coloración) de la piel; se ha observado con frecuencia que la aparición de algunas manchas o un bronceado deficiente se deben a bajos niveles de este elemento.

Silicio. Fundamental en la elaboración de colágeno (sustancia que da firmeza y estructura a la piel). La carencia de este metal produce estrías por pérdida de elasticidad en los tejidos, así como arrugas y envejecimiento prematuro.

Zinc. Es utilizado por el organismo, junto a la vitamina A, en la regeneración del tejido cutáneo; concretamente, ayuda a elaborar colágeno y elastina, que son componentes que dan fortaleza y elasticidad a los tejidos de la epidermis.

Selenio. Es un oligoelemento que actúa junto con las vitaminas A y E como antioxidante, de modo que protege y ayuda a mejorar el tejido celular, contrarresta con eficacia el envejecimiento y ayuda a mejorar la circulación sanguínea en la piel.

El barro obtenido de fuentes termales, cuyo origen se relaciona directamente con zonas de moderada o antigua actividad volcánica, poseen las más altas concentraciones de minerales. Se forman cuando las sales y algunos elementos radioactivos son arrastrados de las entrañas de la Tierra hacia la superficie por el flujo de agua caliente. La arcilla ahí contenida acumula paulatinamente estos elementos junto con sustancias de origen vegetal, como vitaminas y clorofila, creando complejas combinaciones de gran valor para la piel.

Por su parte, el fango marino se forma cuando las sales arrastradas por las aguas se asientan en regiones donde el oleaje es poco violento, pero sobre todo donde hay pronunciada acción de las mareas, que al subir o bajar favorecen que el lecho acumule minerales. Este lodo también llega a poseer ricos elementos, gracias a la acción de algas microscópicas con cualidades limpiadoras y nutritivas (aportan proteínas y grasas).

Uso y fines terapéuticos
Aunque el fango puede aplicarse en el rostro u otras regiones del cuerpo a través de distintos métodos y a diferentes temperaturas, lo más usual es que la persona ingrese a una cabina acondicionada cuya temperatura será inferior a 37° centígrados. En ella se recostará sobre una camilla, donde un especialista procederá a la aplicación del barro mediante masajes que estimulen la circulación sanguínea y favorezcan la penetración de los principios activos.

Una vez terminado el proceso se deja que la persona descanse durante 20 minutos o más, lo que además permitirá que obtenga agradable efecto de relajación en todos los músculos y articulaciones. Finalmente, el barro se retira mediante esponja o ducha. Este procedimiento dura 1 ó 2 horas y puede efectuarse de manera ocasional, digamos que una vez al mes; empero, en casos severos se recomienda aplicar lodo curativo por lo menos una vez a la semana.

Hay que subrayar que este procedimiento debe ser realizado por un esteticista profesional especializado en fangoterapia, ya que cada arcilla posee cualidades particulares y útiles en la atención de determinado problema. Por ejemplo, hay mascarillas de gran poder limpiador que son adecuadas para el tratamiento de acné, pero si se aplican en un rostro que sufre resequedad pueden generar irritación y resultados contraproducentes.

De este modo, se ofrecen arcillas que además de nutrir cumplen una función específica:

Antisépticas y desinfectantes. Se emplean en caso de picaduras de insectos o heridas leves.
Antiinflamatorias y relajantes. Muy útiles en dolor muscular, agotamiento y estrés excesivo.
Regenerantes. Estimulan el funcionamiento de tejidos profundos y favorecen la perdida de ácido úrico, por lo que se indican en problemas reumáticos.
Exfoliantes. Útiles para eliminar tejidos deteriorados y estimular la reproducción celular, por lo que se utilizan con fines estéticos e incluso para atender problemas de psoriasis (lesiones en la piel de color rojo que presentan inflamación y descamación).
Estimulantes de la circulación. Con ellas se logra adecuada nutrición de la epidermis en zonas donde falla la irrigación.
Limpiadoras. Empleadas en la eliminación de exceso de grasa en el cutis, incluso en pieles con los poros muy dilatados (abiertos)
Aunque hay quienes aseguran que el fango es útil en tratamientos para reducir tallas o para eliminar estrías y celulitis, lo cierto es que existen posiciones encontradas al respecto y, lo que es más, pocos estudios y evidencias que permitan aseverar o negar dichas hipótesis de manera definitiva.

En lo que sí coinciden los especialistas es en que la fangoterapia tiene mejores efectos cuando se combina con otras medidas para la piel, tales como una dieta balanceada en la que se incluyan, principalmente, frutas, verduras y adecuada cantidad de agua (2 litros al día).

Asimismo, se sabe que la salud de la epidermis se beneficia con la realización constante de una rutina de ejercicios, ya que así se eliminan toxinas acumuladas en el cuerpo; algunas de las prácticas más adecuadas son caminatas, trotar, andar en bicicleta o nadar. Recuerde que toda disciplina física tiene mejores resultados cuando es supervisada por un especialista.

Por último, considere a la fangoterapia una alternativa real para mantener o perfeccionar el estado de su piel, nutriéndola y limpiándola de manera inmejorable, gracias al trabajo del mejor laboratorio que conocemos hasta la fecha: la naturaleza.

ALIMENTOS PARA PREVENIR EL CÁNCER

Varios son los alimentos que nos ayudan a evitar la producción de células cancerígenas. Su inclusión en la dieta diaria puede mejorar directamente nuestras expectativas de vida.

Paso a paso, diversos estudios científicos han revelado que nuestra dieta sí influye en la incidencia del cáncer, pues se estima que los hábitos de alimentación se relacionan en 35% de las muertes causadas por este mal.

Claro está que no todos los individuos responden de igual manera a la acción de los alimentos en el organismo. Los obesos, por ejemplo, son más vulnerables a padecer cáncer por el consumo de grasas saturadas. Por ello, más vale conocer los elementos que pueden ayudar a prevenir este mal, y recordar que, por sí mismo, ningún alimento lo genera.

Empecemos por la vitamina C o ácido ascórbico, que impide el desarrollo de radicales libres, elementos nocivos que perjudican estómago y esófago. Sus moléculas hacen las veces de barrera protectora en la prevención de resfriados y anemia, además de que ayudan a la cicatrización de heridas internas y externas. La encontramos en fresas, pimiento verde, verduras de hoja verde, naranja, limón y guayaba, entre otros.

En esta misma línea se ubica la vitamina A. Si bien su consumo excesivo puede dañar al organismo, su uso moderado impide el desarrollo del cáncer al actuar directamente sobre las células, deteniendo la evolución de las mismas hacia un estado cancerígeno. Se localiza en alimentos de origen animal (hígado, aceite de hígado de pescado) además de huevos, leche, mantequilla y verduras.

Por su parte, la vitamina E ayuda a prevenir efectos perjudiciales de las sustancias oxidantes (compuestos de la contaminación ambiental o el cigarro, entre otros) en el organismo, contribuye a regenerar tejidos y células, aumentar glóbulos rojos y mantener nuestras defensas. La consumimos en aceites vegetales, margarina, carnes rojas, nueces, almendras y verduras de hoja verde oscuro, entre otros alimentos.

Por último, cabe mencionar que la fibra ayuda a prevenir el estreñimiento, padecimiento que guarda estrecha relación con el cáncer de colon e intestinos, por tanto, reduce el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Se encuentra en cereales, pan integral, frutas frescas, verduras (preferentemente crudas) y salvado, entre otros productos alimenticios.

De esta forma, al incluir los alimentos sugeridos y consumir grasas con moderación es posible reducir el riesgo de padecer cáncer de una manera sana y natural.

Diez preguntas claves sobre nutrición y dietética

La preocupación por comer de un modo adecuado y saludable se está extendiendo día a día a todos los estratos de la población. Llevar una alimentación sana, equilibrada y que, además, nos permita mantener los kilos a raya, no es fácil, por eso cada vez son más personas, de todas las edades, las que se interesan por cuáles son las claves que nos permiten comer de un modo más adecuado. La Doctora Sánchez-Albornoz, médico especialista en Nutrición y Dietética de la clínica InstiMed nos resuelve diez preguntas básicas sobre nutrición que a buen seguro resolverán algunas de nuestras dudas.

1. ¿Es posible comer de todo y no engordar a la vez? Si es así, ¿cómo podemos conseguirlo?

Sí se puede, siempre y cuando comamos equilibradamente, ni en grandes cantidades, ni abusando de dulces y, sobre todo, de las grasas. Puedes consumir todo tipo de productos y debes hacerlo, ya que en la variedad está el equilibrio. El problema es que nosotros comemos más calorías de la que consumimos. Deberíamos tener una alimentación equilibrada y dedicarle un tiempo al ejercicio físico. Es aconsejable, aunque depende mucho de la persona, un mínimo de una hora de ejercicio al día: puede ser de gimnasio, caminar una hora al día a buen paso, prescindir de los ascensores, bajarse una parada antes en el autobús… siempre se puede sacar un rato para hacer una actividad física.

2. ¿Existe el llamado efecto rebote en las dietas?

El efecto rebote consiste en volver a engordar el peso que habías bajado con un régimen de adelgazamiento. Normalmente sucede cuando una persona no se preocupa del mantenimiento, que es la segunda fase fundamental de una dieta: primero se pierde peso y luego se mantiene. Ésta es una lucha continua para médicos como yo que llevamos a pacientes con problemas de sobrepeso. Además, si una persona hace una dieta que no es personalizada, una dieta que sale en una revista, en un periódico, que se la cuenta la vecina o la amiga, potenciamos ese efecto rebote, porque estamos ante una dieta no individualizada. En cada persona influyen muchos factores y hay que estudiar a cada uno de los pacientes, buscarle un peso sano tras hacer un estudio exhaustivo. Yo aconsejo siempre hacer una dieta personalizada elaborada por un médico y luego continuar con el mantenimiento para evitar el efecto rebote. La gente se cree que el mantenimiento es otra dieta, pero no es así. No “estamos a dieta”, estamos complementando la alimentación y mejorando nuestra nutrición para no volver a coger esos kilos perdidos.

3. ¿Por qué existe tanta preocupación por la fibra? ¿En qué nos beneficia ingerir esta sustancia y dónde podemos encontrarla?

La fibra es un elemento básico de la alimentación. Salvo alguna patología extrema, la fibra debe ser parte indispensable de la dieta. La encontramos en las frutas, hortalizas, verduras, cereales… con la fibra que ingerimos en estos alimentos debería ser suficiente. Si no tomamos fibra mediante estos productos en nuestra alimentación habitual, necesitaremos un aporte extra. La fibra sirve para mejorar el tránsito intestinal.

4. ¿Qué opinión le merecen los productos enriquecidos, es decir, leche, yogures, zumos u otros productos envasados enriquecidos con vitaminas, minerales, ácidos grasos u otro tipo de nutrientes?

Hay que ir al mercado y hay que luchar contra el marketing. Yo siempre aconsejo a mis pacientes a que vayan al mercado y que se aprovechen de lo sanos que son los productos frescos. Por otra parte, no es tan verdad todo lo que ponen en estos artículos. Yo les digo a mis pacientes que se lean bien los ingredientes de lo que compran. Si compras un filete, sabes lo que estás comprando, pero si estás comprando un paquete de pan envasado, pues no sabes lo que lleva. No son conscientes de que quizá estén tomando sal, azúcares, ciertas harinas y determinados aceites que no necesitan en su alimentación… Si llevas una alimentación equilibrada y variada, no te hace falta ningún producto enriquecido, consigues de los alimentos las suficientes vitaminas, minerales, fibra… otra cosa es que haya personas con carencias, pero aquí ya tendríamos que personalizar la alimentación de esa persona concreta.

5. ¿Qué piensa de las dietas milagrosas? ¿Son peligrosas para la salud?

Decididamente sí. Las ‘dietas milagro’ deberían prohibirse, porque producen desajustes en el cuerpo y, si se abusa de ellas, pueden romper el metabolismo de quien las practica: esas personas pueden ser candidatas a tener siempre tendencia a engordar o a adelgazar. En una dieta bajo control médico siempre vas perdiendo peso equilibradamente y progresivamente: eso es lo sano. Las dietas drásticas y los productos milagros deberían estar prohibidos. Este tipo de información es nefasta y hay que tener mucho cuidado con estos temas sobre todo con los adolescentes, que son muy vulnerables ante la influencia de la moda y la tiranía de la imagen.

6. El 20% de la población española es obesa, a pesar de que en España se goza de la alabada dieta mediterránea. ¿Cómo es posible?

Es posible porque no estamos llevando a la práctica esta dieta. La gente no come fruta, no come verdura, no come legumbre ni pescado… y además en un país como España donde tenemos unos productos tan buenos como los nuestros: la carne, el pescado, la huerta que tenemos, el aceite de oliva, que es un producto básico… el problema es que estamos perdiendo los valores de la dieta mediterránea. Cada vez más la gente tiende a la comida rápida, a la comida prefabricada… por ejemplo, al niño es más fácil darle bollería industrial que hacerle un bocadillo, darle un batido enriquecido, a que tome un buen vaso de leche en casa… nosotros mismos no utilizamos la llamada dieta mediterránea que se alaba en todo el mundo.

7. ¿Qué opinas de los complejos vitamínicos?

Partimos de la base de que las vitaminas no son medicinas, las encontramos en los alimentos. Una persona bien nutrida ya toma suficiente aporte de vitaminas y no necesitamos esos complejos. Aunque, claro, puede suceder que una persona tenga un estado carencial o que su cuerpo tenga mucho desgaste por actividad o enfermedad y los necesite. Por ejemplo, una persona que esté a dieta, que tiene que prescindir de ciertos alimentos más ricos en vitaminas, como las legumbres, pues necesitará un aporte extra de vitaminas. Pero si una persona come bien, no necesita ningún suplemento.

8. Otro tema fundamental es la comida rápida, cada vez más extendida. Muchos de nuestros usuarios nos comentan que no tienen más remedio que ir a este tipo de restaurantes porque son asequibles y no tienen tiempo para hacerse su propia comida. ¿Qué pueden hacer para comer bien en un fast-food?

Yo a mis pacientes a dieta les aconsejo que si no tienen más remedio que acudir a estos lugares, que tengan cuidado con lo que piden y conseguirán comer bien y de un modo saludable. Poco a poco están cambiando los menús de estos establecimientos y mejoran en variedad, así que podemos recurrir a ensaladas, las hay que llevan atún, pollo a la plancha… si nos gusta mucho la carne de hamburguesa, podemos pedir una, pero no consumiremos ni el pan ni las salsas y así tendremos una ensalada y una pieza de carne. O bien hamburguesas de pollo, con ensalada y pechuga a la plancha. Te tomas tu refresco light y no estás engordando. Ahora también estos restaurantes tienen leche, fruta fresca… evidentemente lo que no debes comer por sistema es la hamburguesa con el pan, el ketchup, la mostaza, las patatas fritas, el helado… No se puede abusar.

10. ¿Y qué sucede con los refrescos?

Si tú te tomas sólo un refresco de cola cada día, no pasa nada. El problema es que hay gente que come con uno o dos litros de refresco. Una bebida de este tipo de vez en cuando no viene mal, pero ingerir todos los días un litro de refresco de cola no es sano, pero ni un litro de refresco de cola ni de naranja, ni de limón, con o sin burbujas… Como siempre, hemos de tener un control. Luego están los excitantes de la cola, que también está en el café, que tampoco son buenos en exceso.

10. ¿Qué opinas de las bebidas alcohólicas como el vino o la cerveza, incluidas en la pirámide alimenticia? ¿Y respecto al agua?

El vino no es malo y la cerveza tampoco. Pero si haces un régimen de adelgazamiento, sí son bebidas negativas, sobre todo por el alcohol que contienen. Si vienes a mi consulta y tienes que perder 20 kilos, pues no puedes ni probarlas; si tienes que perder 3 kilos, pues te diré, puedes tomar un vinito o una cerveza el fin de semana, pero nunca no se puede abusar. En su justa medida, todo es aceptable. Respecto al agua, es obligatorio beber dos litros de agua al día, seas como seas, joven, mayor, hombre o mujer. Es un hábito necesario como la ducha. Yo a mis pacientes les digo: “hay que ducharse por dentro igual que por fuera”.