Giro abdominal
Como os deciamos, existen muchos ejercicios que Joseph Pilates inventó para ejercitar nuestras preciadas abdominales.
Unas abdominales tonificadas sabéis que son un preciado tesoro a las que muchos y muchas de nosotros aspiramos.
Lo bueno de estos ejercicios es que no son “bruscos”, es decir, que se pueden realizar pausadamente, sin riesgos para el cuello y, si tienes miedo a marearte (algunas personas son propensas a ello) con Pilates no tienes de qué preocuparte.
A continuación os explicamos como reforzar los músculos oblicuos, tanto externos como internos, de las abdominales.
En este caso, empezamos también tumbándonos boca arriba.
Ponemos la palma de una mano en la nuca para sujetar el cuello. El cuello, como siempre, hay que mantenerlo relajado y no realizar ningún movimiento brusco con él, pues podemos causarnos sin querer una contractura.
Las piernas deben estar dobladas, con los pies en el suelo. Siempre se deben mantener las rodillas una pegada a la otra. Puedes utilizar un cojín y ponerlo entre éllas e intentar que, durante el movimiento, el cojín no se caiga al suelo. Así te asegurarás de que estarás haciendo el ejercicio de abdominal correctamente.
Ahora, con la mano que tienes libre (recordad que sólo una mano debe estar en la nuca), intenta tocar la rodilla opuesta, es decir, si tienes la mano derecha libre, intenta tocar la rodilla izquierda.
Como siempre, durante ese movimiento, hay que exhalar el aire. La respiración, como sabéis, es la base del método Pilates.
Vuelve a la posición original mientras coges aire. Repite este movimiento unas 10 veces.
Cuando hayas terminado con esa mano, pasa directamente a la otra y ejecuta el mismo ejercicio.
Cosas importantes que debes tener en cuenta:
Aunque parezcamos unos pesados, vigilad el cuello para que no se doble durante el movimiento.
Las rodillas, siempre juntas e intentando que el cojín no se caiga al suelo.
No fuerces la cadera, no la necesitas para este ejercicio, además de que si la mueves, no trabajarás bien los oblícuos.





