Qué tanto sirven los masajes reductivos

Mantener la esbeltez a toda costa, eliminando las acumulaciones de grasa en sitios indeseables (cintura, caderas o abdomen), ha llegado a convertirse en una verdadera obsesión. Consecuencia lógica: la oferta de productos y servicios destinados a lograr el control de peso es cada día más abundante. Así es posible encontrar en el mercado desde cápsulas de administración oral, remedios herbolarios, fajas o aparatos de ejercitación, hasta tratamientos alternativos y clínicas de belleza que prometen cambiar en forma radical la forma de nuestro cuerpo.

Documentos históricos, especialmente de las civilizaciones china, japonesa, griega y romana, dan cuenta del empleo de masajes con fines curativos, relajantes o para mantener un buen estado físico. En tiempos más recientes se ha demostrado que los masajes son capaces de aportar beneficios a quien los recibe, dependiendo de su duración y la técnica empleada: deslizamientos profundos, presiones, amasamientos, pellizcos, vibraciones…

¿Pero realmente sirven para eliminar el exceso de tejido adiposo (bajar de peso) o son sólo una herramienta auxiliar?

El masaje es una técnica en la cual se emplean presiones de un cuerpo sobre otro. El llamado reductivo, desde la perspectiva de la ciencia médica no tiene en este momento ninguna aplicación en el tratamiento de adiposidades u obesidad. Y es así porque este tipo de masaje trata de movilizar la grasa de depósito con manipulaciones sobre el tejido adiposo, pero lo único que consigue es desplazar los contenidos de agua existentes entre una célula y otra. Y en este sentido solamente elimina agua, no depósitos de grasa.

Ahora, en casos donde no hay un trastorno grave de sobrepeso, sino que sólo se desea mejorar la distribución de masas corporales -como en la celulitis-, el masaje sí está indicado para ayudar a movilizar los depósitos de líquido intracelular. Su acción es más benéfica en las primeras fases de evolución, pues el tejido aún mantiene cierta elasticidad. También puede servir en los casos de várices, ayudando a reducir la hinchazón. Adicionalmente, esta manipulación estimula la circulación sanguínea y linfática en las zonas involucradas, pero no debe ser tratamiento único, sino una medida complementaria cuya aplicación requiere tiempo y constancia para obtener los resultados deseados.

Finalmente, es bien importante que los masajes sean efectuados por una persona debidamente capacitada, pues una técnica de masaje mal empleada sobre una estructura tan compleja como el tejido adiposo, puede propiciar la liberación de bolitas de grasa. Y éstas, al ser transportadas en el torrente sanguíneo, llegarían a originar complicaciones muy graves.

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